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miércoles, 18 de marzo de 2015

X Rall y Ciclístico Eco Cultural


A ocasión de conmemorar el Día Mundial del agua, 22 de marzo, el CEPA, Eco Mujeres y jóvenes ambientalistas convocan al X Rally Ciclístico Eco Cultural
RUTA: Oruro-Iroco-Chuzekery-Puente Español.
LUGAR DE PARTIDA: CEPA (Av. España, Bullaín y Madrid, Zona Sur)
FECHA: 22 de marzo a hrs. 7:30 am
Mayor Información: 5263613 - cel: 68292901 (Alicia Cuiza)






miércoles, 16 de abril de 2014

¿Quién fue y qué hizo el Padre Santiago Monast omi?



Jueves Santo, 17 de abril de 2014. Hace un año, en 2013,  el Padre Santiago MONAST murió, dejándonos una serie de dichos y relatos sobre su actuar y vida. ¿Qué dijo, escribió y hizo este hombre que consideró a si mismo siempre en primer lugar como misionero de (ahora Jach'a) Carangas, mayormente del extenso territorio de la marka de Turco y de la provincia Sajama?

Padre Santiago nació el 2 de enero de 1926 en el Canadá con el nombre de Jacques-Emile Monast. Llegó a Bolivia como misionero Oblato en 1954, hace 60 años. Pasó la mayor parte de su vida en Carangas, en Corque, Huayllamarca (desde 1957) y Turco (desde 1966), donde fue misionero durante más de treinte años. Posteriormente acompañó a algunas familias de Turco a la zona tropical de las Yungas y pasando por Cochabamba, llegó a Llallagua.  En 2009, gastado y debilitado, después de sus últimos  años de servicio pastoral en la región minera, volvió a su país natal. Ahora, desde un año ya no está entre nosotros, pero su memoria sigue viva.

Con olor de llama y oveja.
Lo que más se recuerda del Padre Santiago son sus caminatas a veces durante semanas, de pueblo a pueblo, a pie, hasta la frontera con Chile, para proclamar el mensaje del Evangelio y atender pastoralmente a las comunidades. Vivió, comió y durmió en las casas en los pueblitos e estancias aymaras. En todos partes estaba bienvenido; de todos se recordaba el nombre y el apellido. Invitaba a toda la población a sus charlas bíblicas y al mismo tiempo siempre estaba atento a encontrar líderes  como animadores de la comunidad local.  

Conocer para entender.
La cercanía de la gente y su memoria extraordinaria permitió a Santiago acumular un conocimiento amplio de muchos aspectos de historia oral y la vida cotidiana de la región. A pedido del Padre General de los Oblatos llegó a elaborar un texto amplio que fue publicado como libro en francés, italiano y castellano en Canadá, México, Francia, Italia y Argentina. Sigue siendo una fuente valiosa de datos etnográficos y religiosos de los años 60 en  lo que antes fue "la provincia de los Carangas". A base de estos conocimientos, el Padre Santiago  planteó preguntas socio-culturales e interreligiosas fundamentadas que en aquel tiempo impactaron en las discusiones, cuestionamientos y propuestas para el actuar de la Iglesia con los pueblos indígenas.

Las deficiencias de la cristianización.
La mayor preocupación del Padre Santiago fue que los "cristianos aymaras" de hecho muy poco sabían de Cristo como salvador y ejemplo a seguir en dar su vida para los demás. Criticó la manera en que la Buena Nueva había llegado en forma distorsionada a los pueblos, por estar ligada de la Conquista y un proceso de colonización, mediante obligaciones, amenazas con castigos y fiestas de santos. Según él, más que revelar el mensaje del Evangelio, las prácticas religiosas introducidas han ocultado la centralidad del Cristo histórico y resucitado para la vida cristiana. Por el otro lado, Padre Santiago respetó, pero no valoró positivamente las expresiones religiosas ancestrales. Desde su optimismo misionero (y a pesar de conocer la  historia de los 500 años de resistencia) estaba convencido de que iban a desaparecer, de por si, en la medida en que se conozca a Cristo, su vida, muerte y resurrección. Con las Iglesias evangélicas y sus pastores mantuvo siempre una relación positiva. Estaba orgulloso poder demostrar que tenía un mejor conocimiento de la biblia que ellos.  Hace 50 años organizó una celebración ecuménica en la plaza, el día 6 de agosto, como oración común para la Patria; evento que se sigue celebrando en Turco cada año.

Al servicio del pueblo.
Padre Santiago estudió mucho. Cuando estaba en Turco, pasó muchas horas en su biblioteca - mayormente bíblica y teológica, pero también sobre el mundo andino - y  compartió la casa y la mesa con Don Melquiades, un anciano ciego y sabio, su “maestro”. Su gran desafío fue: ¿cómo reconciliar la formación teológica clásica que había recibido en el Canadá con la renovación de los estudios bíblicos, la creatividad de la teología y Iglesia latinoamericana y la experiencia religiosa aymara de su pueblo? No llegó a una síntesis. Reconoció los grandes valores humanas y cristianas que vive el pueblo. Aceptó que como sacerdote atendió solamente una parte de la vivencia religiosa de sus feligreses. Y se identificó con la "opción por los pobres". Su compromiso personal con la población de Turco fue a nivel de la salud y la educación. Fue el impulsor de la renovación de la escuela y de la construcción del colegio "Canadá" y de la posta sanitaria. Trabajó no solamente con la alcaldía, sino también con el corregimiento y de preferencia con las autoridades originarias de los ayllus y sus pueblitos. 
   
Hacia una Iglesia Aymara.
Su cercanía con el pueblo y su inquietud teológica llevó al Padre Santiago a proponer, junto con sus compañeros misioneros, los padres  Amada Aubin y Luciano Lachance, un modelo de Iglesia renovado y contextualizado. Dio mucha importancia a los líderes locales como encargados directos de sus comunidades. A estos "catequistas" dio le mayor reconocimiento y la mayor responsabilidad posible y mantuvo la esperanza que la Iglesia iba a seguir por este camino. Por el otro lado, soñó con un grupos de "misioneros" que continuamente visitarían a las comunidades para atenderlas pastoralmente, animarlas, dar formación, convocarlas e incentivarlas al compromiso con su pueblo. Es el modelo de agente de pastoral que el mismo practicó y vivió.

No todo lo que propuso el Padre Santiago se ha podido cumplir. Sin embargo tiene razones por estar satisfecho. El padre Lucas Chambi, originalmente "catequista", sigue trabajando como sacerdote en la región; la experiencia de los diáconos permanentes locales sigue vigente y junto con sacerdotes diocesanos y religiosas, dos jóvenes sacerdotes Oblatos y Aymaras (Calixto Mamani y José Ayala), viven y trabajan como misioneros con su propio pueblo de Jach'a Carangas. Quedan pocos "catequistas" de aquellos tiempos, pero siguen fieles a su mandato. Además actualmente, más que nunca, se organizan encuentros de las comunidades a nivel de parroquias y regiones. Los encuentros, "concentraciones" o asambleas anuales, que se iniciaron en 1969, se extendieron a nivel diocesano. La mayor esperanza está en la participación de jóvenes, interesados en continuar el compromiso eclesial de los mayores, pero en un nuevo contexto socio cultural, económico y político. Más que nunca se requiere una Iglesia con identidad Aymara y comprometida con los nuevos desafíos que se presentan a las markas y ayllus que tienen crecientes contactos con los centros urbanos, el país y el mundo.   
    
Gilberto Pauwels, omi
CEPA

  • Hacia una Iglesia Andina al servicio del pueblo. Oruro, CEDIPAS – Centro Diocesano de Pastoral Social, serie “Fe y Compromiso” Nº 10, 1989, 84 pp.
  • MONAST J. E. Los Indios Aimaraes ¿Evangelizados o solamente bautizados? Buenos Aires – México, Carlos Lohlé, 1972, 402 pp.
Los libros pueden ser consultados en la biblioteca del CEPA o adquiridos en la librería.

viernes, 28 de marzo de 2014

¿Cómo se relaciona nuestra Madre la Iglesia con la Madre Tierra?



Es una pregunta difícil. Existen varias opiniones en la Iglesia sobre cómo cuidar la naturaleza y diferentes visiones sobre la identidad de la Madre Tierra, la Pachamama.

  • De todos modos, es un momento oportuno para reflexionar sobre eso. A ocasión del Cuaresma 20l2, hace dos años, los Obispos de Bolivia publicaron una carta pastoral, que lleva como título: "El Universo, Don de Dios para la Vida. Carta Pastoral sobre Medio Ambiente y Desarrollo Humano en Bolivia." La carta nos invita a poner la cuaresma, la preparación hacia la Fiesta de la Resurrección en el contexto de la resurrección de toda la creación, del Universo. Toda la naturaleza vive la Semana Santa y las Pascuas, no solo las personas.
  • La preocupación por los recursos naturales no es nueva  en las orientaciones pastorales de la Iglesia. En el año 2000 la Conferencia Episcopal Boliviana divulgó una carta sobre  "Tierra - Madre fecunda para todos" y en el año 2003 sobre "Agua - Fuente de Vida y Don para Todos". Los Obispos del continente, reunidos en Asamblea General en Aparecida (2007), como nunca antes, se dedicaron al tema ambiental. Y el Papa Francisco relaciona su nombre con el Santo Ecologista de Asís. La promesa está hecha: este año saldrá un mensaje extenso para la Iglesia universal y el mundo entero sobre el medio ambiente y la pobreza.
  • Los temas centrales son: debemos respetar y defender la creación; los recursos naturales son de todos y para todos; la distribución es cuestión de justicia y de solidaridad. Los obispos de Bolivia denuncian sobre todo las causas del cambio climático. La Asamblea Latinoamericana de Aparecida menciona explícitamente los excesos de contaminación por las industrias extractivas. 
  • Es llamativo que la Iglesia relaciona el respeto para la creación y la defensa de justicia socio ambiental con las prácticas y la espiritualidad de los pueblos indígenas originarios. Así lo expresa en no. 111 de la Carta Pastoral: "Pedimos especialmente a los pueblos indígenas que con su testimonio de respeto de la relación entre el hombre y la naturaleza, - todavía muy presente en su estilo de vida, y que parte de una concepción ecológica profunda y espiritual de la tierra,- nos ayuden a cultivar la empatía con 'nuestra Madre Tierra' y traducirla en acciones concretas." Es profético que la Iglesia pide la ayuda de los pueblos indígenas, que quiere aprender de sus prácticas y espiritualidad. Falta descubrir y fortalecer canales adecuados para poner en práctica este deseo y propuesta.
  • En el conjunto de la Carta Pastoral se percibe cierto temor por el relacionamiento con la Madre Tierra. Se teme que pueda quitar valor a la persona humana o que puede hacer sombra a la divinidad de Dios. Se quiere evitar que la Pachamama sea considera como "divina" y quitarle la relación de dar y recibir. Personalmente considero que para este temor por la relación ritual con la Madre Tierra no hay mucho motivo. Para los pueblos originarios la existencia de un Dios Creador, a veces llamado el Padre Eterno, es una evidencia. Todo lo demás es su creación, que también merece consideración. Si a mi propia madre, la puedo cuidar, proteger, defender, agradecer, dar y recibir,... ¿por qué no podría hacer lo mismo con la Madre Tierra, también creatura de Dios?
  • La carta cuaresmal de nuestros obispos contiene diez páginas de orientaciones concretas a asumir y responsabilidades a cumplir. ¿En qué medida han sido puestas en práctica?  ¿Dónde ya existe una Comisión de Protección de la Creación? (no.92) ¿Dónde se celebra anualmente una Semana por la Creación? (no.100) Estos y otros instrumentos podrían animar, motivar e incentivar a los laicos y laicas a comprometerse y organizarse, en alianza con otras entidades, para incidir en la sociedad en defensa de la Madre Tierra en acciones concretas (residuos sólidos, agua, tierras, aire, árboles y flores, energía,...). ¿Cómo empoderar las víctimas de delitos y desastres ambientales en defensa de sus derechos? ¿Cómo evitar la toma de riesgos irresponsables frente a la naturaleza? Son preguntas que nos hace la Madre Tierra. A todos, sin exclusión o excepción.         
  • El peor peligro que corre la Madre Tierra es la manipulación de su protección o abandono por fines políticos o por intereses personales o de grupo. Lo más valioso y auténtico es la relación íntima y directa de agricultores, pastores y pescadores con las tierras y aguas. Este no debe perderse.
Tengo la impresión que, en el futuro, la gran diversidad de expresiones religiosas de nuestros pueblos, incluidas nuestra Madre Iglesia y las Iglesias en general, estarán entre los más fervientes defensores de la Madre Tierra.

Hno. Gilberto Pauwels
CEPA

martes, 4 de febrero de 2014

¿Cuáles son los momentos claves en la historia de Oruro?



Oruro evoca su pasado sobre todo en los meses de febrero y noviembre. Ahora es una buena ocasión para recordar lo que han vivido nuestros antepasados.

En vez de determinar momentos, prefiero mencionar épocas. La división en épocas es bastante evidente; sin embargo, la apreciación de cada época es muy diferente según el grupo social que la presente.
Distingo cinco épocas, aunque creo que ya estamos entrando en la siguiente, pero no es claro todavía cuál haya sido el hecho o la fecha que puede ser considerada como su inicio.
  • No es adecuado decir que la época de los Chullpas haya sido solamente una prehistoria. Es una historia larga y dinámica de pueblos que llegan, crecen y eventualmente desaparecen. ¿Cuál fue la influencia de la expansión de Tiwanaku en nuestra región? ¿Podemos considerar Oruro como una región central de la cultura Chullpa? Los arqueólogos nos darán la respuesta. Han determinado que las chullpas o chullpares de Chuzekery son construcciones que pertenecen a esta época prehispánica.
  • La época incaica es relativamente corta, pero muy intensa e impactante. Existe bastante migración forzada de idas y venidas. Se da a la región una estructura administrativa (política, social, étnica, cultural) bastante rígida, la que hasta hoy sigue como base para las divisiones territoriales y poblacionales en los tres suyus (Carangas, Soras y Quillacas que incluyen varios subgrupos). Parte de los Chullpas se mantienen con el nombre de Urus. Se organiza y construye un gran centro administrativo en un cruce de caminos, con depósitos de redistribución de productos entre los valles y las tierras altas, cerca de un asiento de explotación minera de plata y oro. En la tradición oral, esta época se recuerda en el relato de la primera salida del sol y otro del actuar de la ñusta civilizadora incaica con la población originaria “bárbara” chullpa. Con los aportes de arqueólogos e historiadores, Oruro tendría que recuperar la memoria de su pasado incaico demasiado olvidada, ya que las operaciones mineras posteriores han hecho desaparecer muchos vestigios visibles. En la tradición oral la intervención de los Incas a veces se confunde con la siguiente.
  • La época del “Asientos de San Miguel de Hururo” es más corta todavía. Se inicia con la llegada de los Españoles (1535). Iinicialmente, en la época de Francisco Toledo, se trabaja sobre todo la mina San Miguel en el cerro que recibe el nombre Pie de Gallo. Recién en 1606, después de haber descubierto varias minas tapadas del tiempo del Inca, se consolida la presencia colonial y minera, con la fundación de la Villa de San Felipe de Austria.
  • Al principio se considera Oruro como “otro nuevo Potosí”. Se mantienen la rivalidad durante cierto tiempo, hasta que se evidencia que Oruro tiene mucho menos reservas de minerales que Potosí. En la época colonial durante un tiempo limitado Oruro tiene un auge minero.
  • Podemos considerar el grito de 1780 como el inicio de un proceso de liberación, de descolonización, que culmina con la independencia de Bolivia. Es un levantamiento lento con altas y bajas. Durante toda la época republicana sigue el saqueo de los recursos naturales con daños ecológicos irremediables. Oruro sobrevive, en parte a costa de las futuras generaciones, pero sin renunciar al sueño de un futuro mejor.
  • ¿Hemos iniciado un nuevo cambio de época? El surgimiento de los pueblos originarios se manifiesta como un proceso irreversible y está en construcción un estado intercultural equitativo. ¿Desde cuándo? ¿Desde la guerra del Chaco; la Reforma Agraria; la recuperación de la democracia; la elección de un presidente originario orureño; la aprobación de la Constitución Política de un Estado Plurinacional? La historia misma lo aclarará.
Esta respuesta no es más que una de las posibles lecturas de la historia de Oruro, muy resumida y selectiva. Falta mucho por investigar y profundizar.

Hno. Gilberto Pauwels
CEPA